miércoles, 15 de enero de 2014

La arranqué de un zarpazo de mis entrañas y de mis sueños

Imagen obtenida de Internet

Me voy, me niego a seguir durmiendo, 
a seguir soñando. 
Descabalgo al fin 
de este desbocado caballo de mi fantasía 
y me pierdo tropezando 
y cayendo una y otra vez calle abajo.

No insistí en buscar razones, 
las sabía de sobra y no eran ficticias. 
Ella me amaba, lo sabía, 
tanto como yo la amaba a ella.

Sin embargo, la suerte estaba echada 
o quizás fue el destino nos mintió, 
nos puso ante los ojos un cielo azul, 
un precioso arcoíris y después se burló, 
se marchó y nos olvidó.

No quiero volver la mirada, 
ni siquiera quiero mirar al frente. 
Dejé que mis pies cansados 
arrastraran mi cuerpo por el rugoso suelo,

doblé entonces más mis hombros 
y llorando la arranqué 
de un zarpazo de mis entrañas, 
de mi vida y de mis sueños, 
a regañadientes, cabizbajo, doliente y espantado.
.