jueves, 28 de noviembre de 2013

Muerto… sin vida, como objeto sin tiempo

 

Imagen obtenida de Internet


Me acerco hasta ti pero, es pronto para alcanzarte,  
me separo entonces y te observo admirado por largo rato. 
Los minutos pasan deprisa y la noche nos pilla 
con su faz fría e inalterable.

Su cuerpo era un manto frío y lúgubre 
que corría a abrazarme  sin vergüenza alguna, 
mientras me pasa  sus sucias y negras garras 
por la tez y acaricia mis mejillas, 

húmedas por mis lágrimas y heladas por la desilusión  
y desventura de mi propio fracaso. 
La había esperado tantas horas… 
que mi corazón no pudo más y quedó quebrado y roto,  
exánime y sin vida, como objeto sin tiempo,

Como al árbol seco y viejo que ya no sirve 
ni para leña  y se le tala y deshace  para servir de abono al campo. 
Aunque en mi caso no sirva ya ni para abono