martes, 29 de octubre de 2013

Descubrirte fue despertar a un mundo nuevo



Imagen obtenida de Internet


Descubrirte fue despertar a un mundo nuevo,
un mundo añorado desde años atrás, casi un siglo ya 
donde me enzarcé en una lucha desigual,



queriéndole ganar al tiempo unos segundos,
y gané la única batalla que no quería perder,
conocerte a ti, mi pequeña y amada, libertad.

No, no es ilusión, o vanas esperanzas mías, 
¡es acierto! Acierto o certeza 
de que tengo tu amor y tú,
el mío.

¿De qué asombrarnos? los dos sabemos que
cada vez que nos miramos y nos sonreímos,
la historia vuelve a cambiar el rumbo
para hacerlo solo tuyo y mío.

Hasta alfombrar las olas de los mares y de los ríos,
con tal de llevarnos en volandas al uno junto al otro
y alborozarse viendo como nos besamos y amamos como niños.

Hasta se nos abraza a nuestras espaldas 
con inmenso cariño, mientras nos marca sonriente 
las horas, los días y meses.

Antes que los años nos doblen 
y quiebren los huesos,
y los brotes verdes no sean ya más que 
¡un solo un suspiro!