lunes, 28 de octubre de 2013

Agua salada que no podrá llegar al mar…

 

No importa que no llegue al cielo con mis manos,
Tampoco que mi salto
 no me permita acercarme ni una décima a ti,
sin embargo sí que importa cuando mis sentidos
presienten que estás llorando, y eso… cariño,
no, eso no lo puedo consentir.

Se me coagula la sangre en las venas
Solo de pensarte… tan lejos, sin estos brazos largos.
Brazos que tremolan como niños,
cuando se abrazan al aire porque tú no estás entre ellos.

Mis ojos se llenan de lágrimas, de dolor y de pena,
Agua salada que no podrá llegar al mar…
Porque justamente, detrás de esas aguas cristalinas y saladas,
Tu, andas sola, triste y acongojada,
 esperándome sin ninguna respuesta ni esperanza.