viernes, 27 de septiembre de 2013

El delirio que vive de mis sueños


Imagen obtenida de Internet


Eres, cariño mío, el valle que me abastece,
el aliento, en forma de tornado que me oxigena
en medio del murmullo del viento cuando grita a la tarde,
mientras me susurra al oído que no viajo ni estoy solo.

La fina mano de seda que me recarga de ternura
y me acaricia, masajea o consuela.
Eres el dulce delirio de un perfume que,
inhalado por mi pituitaria, me hace sentir deseado.

Eres el sol que abrasa mis sentidos,
y también la hermosa luna llena
o la verde espiga que, hermosa, al viento
conmueve mientras se cimbrea y coquetea.

Eres el delirio que vive de mis sueños
y dentro de mi cuerpo, sin despertarme, me apacientas,
calmando mí pasión y el éxtasis de mi existencia.

Eres, mi amor, la turba, húmeda y anhelante,
la misma que hace crecer la vida con su néctar
a todo aquel ser vivo que respira, se mueve
y que alienta en nuestra maravillosa Tierra.