sábado, 8 de junio de 2013

Un cuerpo de mujer respondiendo a mis caricias



Estaba a las puertas del infierno,
de pie, esperando… no sé el qué,
pensando sí marchar o quedarme,
no queriendo pensar  
y dejando que mis pasos decidieran por mí.

Un demonio entonces se apoderó de mi sangre
e influyó en mi riego sanguíneo,
forzándome a avanzar y entrando
en el profundo y oscuro seísmo
de mis pensamientos más privados y ocultos.

Recuerdo que me lo jugué todo a una sola carta,
sin comodín, sin tener ninguna ventaja.
Miro al frente y suspiro… aún sigo aquí.

Puede que ésta no sea la mejor vida,
tal vez mucha gente ni lo consideraría vivir,
es posible... no lo negaré,
no obstante me permitiré reírme
y pensaré que para mí hoy por hoy, es bastante.

¡Qué más quisiera!
No puedo escapar de lo que soy
y huyo dando la espalda al amor,
mientras me disfrazo de poeta
y me engaño, oculto entre mis letras,
y bailo, confundiéndome
entre los versos de mi propia desesperación.

Quiero un mundo real... necesito una realidad.
Un baile agarrado a la vida,
a un despertar cada mañana
dando gracias de poder respirar...

Un abrazo sincero, labios que besar.
Un cuerpo de mujer respondiendo a mis caricias
a quién desear, amar y adorar.
¿Qué me engaño? pues…  ¡es verdad!