martes, 21 de mayo de 2013

Tus labios inflaman mi deseo

Imagen obtenida de Internet


Hierve mi sangre y convierte
mi hombría en un volcán
cuando te siento aproximarte.

Me transforma en lava ardiente 
que penetra profundamente en tus entrañas 
volviéndonos locos de pasión a los dos.

Me arde y quema el pecho al verte desnuda 
y sentir sobre mí ese vaivén agitado
de tus dos manzanas apetitosas,
palmo y medio por encima de tu ombligo.

Siento como crece mi excitación dentro de ti,
tus labios me llaman, me suplican y gritan ¡Eres mío!
Ya no puedo más, te atraído y aprieto contra mí,
te abrazo exhausto y dejo que tu cuerpo se funda al mío.

Porque ¿Cómo no vivir cada segundo pensando 
que podría ser el último que disfrutara contigo?
Eres cuanto he buscado,
cuánto he deseado y la mujer a la que más he amado.


Me confieso… el amor no existía para mi
hasta que te conocí.
¡Hasta el sexo ha dejado de ser aburrido 
cuando lo práctico en nuestro lecho y contigo!