domingo, 5 de mayo de 2013

Fundidos el uno en el otro ¡y en un solo corazón!



Imagen obtenida de Internet



Escucha, cielo... ese silencio etéreo
que se desmaquilla cada amanecer
frente al espejo, fiel a su sueño.
Vive con destreza ineludible
y hasta nos hace creer que soñamos
mientras nos hacemos el amor.

Hasta lo asustamos con el ritmo
de nuestros cuerpos sudorosos,
cuando danzamos como locos
dejándonos llevar por nuestras sensaciones,
mientras giramos y giramos
dando vueltas y más vueltas,
deleitándonos con nuestra propia melodía.

Mis manos permanecen por horas
abrazadas a tu cintura,
tus manos sobre mi pecho desnudo,
mientras dejamos que suene nuestra música
y ésta nos apriete y estruje el corazón.

Entonces dejaremos que hablen nuestros sentidos,
mientras volvemos a danzar y a amarnos con pasión,
sin pensar en nada, salvo en abrazarnos y acariciarnos
hasta sentirnos dichosos,

fundidos el uno en el otro ¡y en un solo corazón!