lunes, 14 de enero de 2013

Vencido al fin en tus brazos... ¡a tu cariño!

 

Te miro al negro profundo de tus ojos,
esperando ver reflejados en ellos la luz
de la aurora, húmeda y pálida;
con el aroma inconfundible de la mañana
en sus brillantes hojas...

Arropados por el sonido envolvente
del murmullo de las gotas de rocío
derramadas suavemente sobre la tierra
que las toma como alimento
y se las guarda, caprichosa, en sus entrañas.

Y me miro en ellos...
cayendo en la profundidad esquiva y sutil
del alma que me acaricia y espera...
Tú, la fiera que arde en llama temblorosa
abrasando mi  corazón,
mientras me atrapas en un lazo rosa,
con palabras dulces, ardorosas y hermosas.

Y me entrego a ti, con arrojo y sin miedo, mirando fijo
a tus ojos, negros y profundamente misteriosos,
vencido al fin en tus brazos... ¡a tu cariño!

 A la explosión de amor que arde inflamando en mi  pecho,

encontrando tan solo el consuelo entre las cenizas vivientes de mi desconsuelo, por quererte y con mucha pasión... ¡amarte!