jueves, 11 de octubre de 2012

Seguiré aquí, llorando… sin esperanzas

Imagen obtenida de Internet




Y fuimos, del ayer, lo que nos perdimos,
sombras de un “hoy” que nunca tuvimos.
El adiós odiado, aquel que zozobró por ir subidos
a un barco construido de papel,  y luchando
por no perecer ahogados o desaparecidos.

«Soy la estela de la luz».
Dijiste un día, al besar mi foto.
Yo sentí la tibieza de tus labios,
y bebí de tus lágrimas mientras las besaba.

Cruel despertar el mío, al comprender;
somos sueños del ayer,
aquel que no conseguimos despiertos ni dormidos.

Mi corazón comienza a latir deprisa,
parece decirme;
«te esperaré en la última esquina del mundo,
allí, al final del camino recorrido».

Quizás me veas llorar como un crío, cansado de mí sino, 
hasta puede ser que te usurpe, con valiente descaro, 
fingiendo los cánticos de tu risa, ésa sí,
la que yo amé con tanta ansia y prisa.

Verás entonces cómo se evade de tus ojos la risa,
la que tanto veneré, para después desvanecerse
silenciosa en la nada infinita de tu sonrisa.
Y yo seguiré aquí, llorando sin esperanza tu ausencia.

Entonces que ya no estarás…
lo asumiré con la pluma de mi alma
que entonará “el mea culpa”
escribiendo sus mejores versos,
sobre mis sienes agrietadas y marchitas.