domingo, 26 de agosto de 2012

Fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño

Imagen obtenida de Internet 




¿Recuerdas, mi amor,  la entrañable sensación de lo vivido, 
abrazados a nuestros cuerpos los dos?
fuimos los salvajes herederos de nuestro sueño
bendecidos fuimos los dos con nuestro amor.

Recogimos la cosecha con nuestras manos
y también con nuestros sentidos,
lo disfrutamos con pasión.

Encerrándonos después en un escueto rincón del alma 
donde murieron nuestros recuerdos
sin esperanza ni ilusión.

Hoy, muerta la llama, me desborda el llanto al recordar 
cuanto la amé y cuanto ella, me amó.
Sufrimos por ello el castigo,  gozamos nuestro dolor.

Por ella recibí en mí el disparo a la memoria injusta,
causa  probable de mí aflicción.  
Las tinieblas me abrazaron 
y envolvieron, cerré los ojos y se me secó 
en ese mismo instante el corazón...

Algo entonces se posó en mis parpados,  
eran labios de mujer, sentí su hálito caliente 
en mi frente besándome con tanto amor, 
que si un Dios hubiese existido
¡revivir de nuevo le habría rogado yo!