viernes, 8 de junio de 2012

Tan lejana y… ¡tan bella!



Como me duele su ausencia…
los remordimientos y el dolor laceran mis carnes,
y los pensamientos, muy a mi pesar,
me siguen lastimando las sienes,
con sus latidos furiosos, desgarrándome.

Mi mente me pide un descanso,
un instante solo, para paliar tanto dolor,
esfuerzo inútil, me lastima y duele,
¡no puedo huir!.... ¡sigue en mí!

La miro desde la lejanía sutil,
distancia acorde con mi sentir,
tan lejana ella y… ¡tan bella!

La amo en lo eterno y en la vida entera
sin embargo….
tan esquiva es ella, y altanera,
que se me evade y escapa,
en un absurdo huir... sin persecución.

La dejo marchar…
¡sé de sobra que nunca volverá!
¡Malditos sentimientos que
se funden en mis entrañas y… matan, sin herir,
mis carnes encangrenadas, rojas y moradas.

Hoy no es día para recordar…
mi isla se hundió en un abismo,
penetrando tan fuerte en mis adentros
que nunca de ella y sus pensamientos,

lograré evadirme o escaparme...