martes, 12 de junio de 2012

Que no me odien quienes me amaron



Imagen obtenida de Internet




Decidle al adiós que no me espere,
y al silencio que se embebió de mi voz
y de mis esperanzas...
que no me siga y deje tranquilo mi penar.

Que no me odien quienes me amaron.
Que no me atosiguen quienes me despreciaron.
Que no se atormenten aquellos que me obviaron.
Y que descansen tranquilos quienes, al fin, me enterraron...

Al tumulto y al desencanto, quereres y desengaños del fracaso, les digo; ¡yo me los llevo todos! ¡
que no se evada ninguno! Seré como el rebaño del pastor...

pastaré los campos mientras me dejen y al secarse mi sustento, dejaré que el hambre y la sed, se lleven de mi
lo que me quede de humano.

No vengáis a despediros... no deseo ni adioses ni "te quiero",  dejadme al menos la voluntad, que para palos y miserias, ¡me quedo con la compañía del infierno!