miércoles, 9 de mayo de 2012

Muriendo… una vez más


Imagen obtenida de Internet


Me alejé sintiéndome culpable
de ese silencio hediondo que me consumía
y de la soledad más cruel que me abrazaba y reía.
Aquella que se solazaba viéndome llorar 
y que era la cómplice bastarda que se jactaba
de dejarme profundamente herido el corazón.

Me uní por ello y sin pensarlo a la proximidad lacerante
de esta herida sangrante que desgarran las entrañas mías,
logrando con sus garras hacer aún más profunda mi herida.

Entre huecos, soledades y decepciones emplee parte de mi vida,  dándole la espalda y huyendo como un cobarde día tras día…  destruyendo al humano que llevaba dentro, matándolo.


Nunca logré hallar refugio a mi desolación, 
ni al abandono que sufrió la herida pudriéndose. 
Tan profunda y tan honda era, que encontrar la salida fue imposible  y me desangró por dentro… 
muriendo una vez más.