domingo, 13 de mayo de 2012

Mi alma, sin tiempo… languideció


Imagen obtenida de Internet



Al tiempo le eché en cara
lo rápido que pasaba para mi
y cómo se me iban las fuerzas
y las ganas de vivir.

Lo acusé de mal amigo y vividor,
y forcé la lejanía de un servidor,
retándolo a seguirme si se atrevía.

No lo hizo, y orgulloso,
sin darle más tiempo a la alegría,
me declaré en vencedor.

Sin darme cuenta que,
sin tiempo… a mis espaldas,
¿qué era entonces yo?
sino un paño usado,
acabado y sin honor…

Mi mente no crecía
mi cuerpo envejeció
y sin darme cuenta apenas
mi alma, sin tiempo… languideció.