lunes, 30 de abril de 2012

Mi cuerpo navega sobre tu cuerpo sin perder el rumbo





La arena de la playa, el sol al amanecer y tus besos,
hacen de mí una marioneta de sexo y locura.
Me echo sobre ti y no espero… entro en ti y te poseo.
Tus piernas enroscadas en mis caderas me acompañan.

No me sacio de ti, me aprieto contra tu cuerpo sintiendo la llama qué emana de tu deseo y siento en las entrañas ese calor que me inflama las ansias y las ganas de ti.

Te muerdo la boca y tus labios me reciben golosos,
dejando que mi lengua beba y juegue con tus labios sedientos.
Mis manos no se están quietas y te acarician
cada milímetro de la seda de tú piel,
tocando y acariciando  cada fibra de tu ser y gozándote viendo tu  gemir de placer.

Mi cuerpo navega sobre tu cuerpo sin perder el rumbo,
guiado sabiamente por los latidos de tu corazón,
vibras y al vibrar sacias mi carne en el paraíso de tu interior.

Pronta a estallar la bomba que vive y habita el deseo,
recorremos un último tramo, recto y sin curvas, que
nos lleva directos al éxtasis y al volcán más explosivo
que nace tempestuoso y agresivo en nuestro corazón.

No hay más palabras ni más besos…
solo nos dejamos vencer por los cuerpos
y estos estallan a la vez y a un mismo tiempo

y  en nosotros renació de nuevo el amor.