domingo, 29 de abril de 2012

Mi alma, sin tu presencia se me muere...




Me dices con tus besos que me quieres,
con tus caricias  que soy tuyo
y yo sigo sintiendo, que estás muy lejos…
y mi alma, sin tu presencia se me muere...

Me dejaste, al marchar, esa esencia pasajera,
que fueron causa y obsesión de mis pesares,
reteniendo para siempre en mi retina
esos pasos silenciosos tuyos que se alejan.

Mi mente corta como cuchillo,
al dejar libres a mis pensamientos otoñales,
te sueño, me hago ilusiones y hasta creo que te tengo...
en vanas e ilusas fantasías de viejo y decrépito gruyo.
Hasta sueño que cesa la distancia… y vuelven tus besos,
prometiéndome gozosas y divinas ensoñaciones.

Te paseas y recreas ante mi... y te burlas,
de mi  incipiente locura,
la que me hace esperar  una caricia tuya que…
nunca llega, de besos de azafrán...

con tus labios de pimienta negra.