viernes, 9 de marzo de 2012

Nada me importa… ¡Nada!






Se me fueron las ganas de amar
de sembrar esa semilla blanca,
luego una maravillosa flor;
¡de mullidas hojas blancas!

Se me secaron las ilusiones,
se me fueron las esperanzas…
ya nada me importa;
¡nada me importa nada!

mis ojos cierro al amor,
secos y extraños se cerraron,
mudando de bella flor;
¡a la seca y dolorosa espiga!
del desamor… y del pecado.

No diré que mi corazón… ha muerto,
solo se ha secado…
y la tierra que vuelva a cubrirlo,

con su sufrimiento… se ha quedado.