sábado, 11 de febrero de 2012

Te ofrezco un baile, un desnudo de mi alma, solo para ti

Imagen obtenida en Internet



No dedo dudar, sé que estás ahí, esperándome... 
aunque mi vida no deje de ser un antojo 
en esta desdichada espera.

Por esa razón te ofrezco un baile,
un desnudo de mi alma, solo para ti, 
para que sigas esperándome, sin desmayar.

Será una lenta y romántica pieza abrazados los dos, 
nuestros rostros muy juntos,
sin dejar de bailar.

Me parece oler tu perfume, ¡tan cerca de mí estás! 
que me fundo en tus ansias y me alzo sobre ti, 
penetrando en las profundidades ilógicas de la verdad.

Elevadas esperanzas son tus anhelos,
sueños y desvelos de poesía.  Mis sueños sin embargo, 
se adormecen, entre los brazos de la amante 
que busca amor, aventura y consuelo.

Este viejo corazón se muere y se solaza quizás, con lo que sueña, apresado por una sola razón, para él sólo existe una esperanza, vivir con todo y pese a todo,
¡en su propio infierno de desesperanza!