miércoles, 1 de febrero de 2012

Me duele el silencio con el que me miras





Me duele el silencio con el que me miras,
y ese gesto tuyo de dolor en mi contemplación.
Sé que me odias.... y por eso me castigas
despreciándome cuando te pedía perdón.

Mis suplicas caen sobre barro seco y duro
empañadas ya esas lagrimas derramadas mías del ayer.
Barro y cieno cenagoso cubren hoy ese mismo perdón.

Soy culpable, lo sé, pero de haberte querido
y a la vez... sentirme tú Dios.
Despedacé uno a uno, cada suspiro,... cada emoción.

Y aquí estoy, recostado sobre mi espalda,
solo, cansado y  dolorido, e implorando tu perdón...
No, es cierto, no ves ya lágrimas en mis ojos,
como tampoco yo veo, ni mucho menos ,

amor... en tu corazón.