domingo, 8 de enero de 2012

La desesperación, no me quiere dejar elegir...




Arde en mí pecho
como una llama
dolor de nervios... y flamas
agarrotando mí alma y las ganas.

Panfletos de ilusiones desbrozadas,
buscan la manera justa,
de quedarme en calma.
Más, este horrible dolor,
me desgarra y me mata.


No hay espíritu que sepa cabal,
unirse a una montaña,
para jugar a ser Dios...
¡Dominando sus entrañas!

El Miedo a la fusión me cincela,
atando en corto mis anhelos;
¿soy Caín o soy Abel...?
¿y si soy los dos a la vez?
¿O solo un hombre
abrazado a su dolor desgarrador?

Rápido, salto a guarecerme
 de lo que intuyo...
es el abismo encontrado,
¿o sólo es el medio de lograrlo?


Dolor... o miedo....
desarraigo o sumisión,
¿qué camino de los cuatro, he de elegir
o a cuál de ellos, en forma de abismos, saltar?

La desesperación,
no me quiere dejar elegir...
de pronto... ¡una blanca luz...

me viene a recibir!