viernes, 13 de enero de 2012

Perdí los sueños... las ganas y la alegría


 

La vida se convirtió en una hoguera...
deshaciendo mi carne como cera caliente,
Corrí aterrado en medio de mis pesadillas,
 a guarecerme en un profundo y escondido rincón del alma;
Temiendo diluirme y convertirme en cenizas y olvido.


En la huida, perdí los sueños...
las ganas y la alegría.
Tan hondo caí en ese abismo que,
cuando quise volver a pisar tierra;
¡ésta ya no existía para mí!


Me hundí en un barco propio de agonía
y dejé embarrancar en tierra movediza mis ilusiones.
Hoy mi cuerpo es sólo un desierto
carente de esperanzas, talento

o de un ilusionante... ¡te recuerdo!