miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dame, mujer, pliegue a pliegue tu piel


Imagen obtenida de Internet


Serénate el alma, mujer, mírame a los ojos
y dame pliegue a pliegue tu piel,
para besarla y acariciarla hasta absorberte
el alma y tu divina y apasionada esencia de mujer.

Quiero volver a echar la vista atrás
y echar un vistazo, recordando, todo lo que sin querer;
dejé muy alejado de tu cuerpo y goce.

Creía que iba a gozar de esa aventura perpetuamente,
y hasta llegué a creerme que estaba impreso en tú piel.
Hasta que algo se rompió en mí y me detuvo
en ese oasis inquieto de tus besos y de tu miel paralizando mi alma.

Viví egoístamente pensando estar en tus entrañas,
porque me obsesionaba seguir ahondando dentro de ti...
pero mis pulmones tan solo inhalaron veneno,
el mismo que nos mató a los dos.

No, no deseo recobrar la libertad, porque ésta
solo me servirá para estar más alejado de ti.
¡Eres mía y yo tuyo, recuérdalo siempre!
Seré como un tatuaje imborrable dibujado en tu piel!