sábado, 12 de noviembre de 2011

Lo que jamás me supe merecer...

Imagen obtenida de Internet


Si estás ahí... y sientes mi agónico suspirar.
No sufras... no es por ti, mi vida no es ya sino una senda 
que llega a su final...
¡Mírame, si quieres verme... agonizar!

Escogí el camino más fácil y aun así
se me hace tan largo difícil y empedrado.
Lloro en mis silencios y son éstas las lágrimas 
de un ser derrotado, errático y acabado.

Nunca supe escoger lo que debía para mi bien... 
y solo contribuí a destrozar
el único bien alcanzado ¡ella!

El cielo gris, como techo envejecido,
me servirá de mortaja y la tierra que pisan mis pies servirá un día, 
como la fosa séptica donde una vez yaceré enterrado...

¡No, no llores... ni reces por mí!
tengo tan solo lo que pedí y aun así recibiré a cambio... 
lo que jamás me supe merecer... ¡Amor...! ¡Tú amor!...

¿Qué mejor cosa podría haber soñado yo...?