viernes, 11 de noviembre de 2011

Mi pequeña flor... mi dulce primavera

Imagen obtenida de Internet


Mi pequeña flor... mi dulce primavera.
El sonido de tu latir furioso, despierta a este viejo rugoso
sensaciones placenteras... Mi niña... la luz iluminando
este horizonte sin banderas. un vagar sin rumbo perezoso
o el ocaso difuminado de un poeta.

Te amo...y no es nada extraño, eres para mí como un cielo azul 
o una bella alfombra verde en primavera.
Aquella que cubre el prado con su vestido de amapolas,
y que a este viejo cuerpo trae recuerdos de soñadas ilusiones y calladas promesas.

Si en mis sueños, chiquilla, me amas presurosa,
entregándote a mis brazos, hasta el alba, abrazándote al junco 
que te atrapa y que se crece ruborizado como niño
junto al tallo verde y hermoso de tu rosa.

Soy el vaquero que cabalga, sin freno, tu cuerpo bello y altanero. 
Que vive un sueño... y en ese sueño,
tú eres el fuego y yo, la llama ardiente que se enlaza a tu vientre, 
en tu cuerpo... se aplaca y en tu sexo... agoniza.