domingo, 20 de noviembre de 2011

Me desespera esta horrible espera






Si recorro hoy a ciegas esta senda,
misterios y luces entre luciérnagas
son la herrumbre que me ciega
y el sustento inocuo que sujeta mis deseos.


Virginal y puros... sin dobleces,
son los brazos doloridos...
de quienes me aprietan y muelen las entrañas...


¡Qué vana es la ceguera,
de puros latidos que arden como yesca seca,
sobre este cuerpo,
que ayer fuera una hoguera...!
"y hoy, solo un frío despropósito".


En silencio mis cenizas guardo
y recojo las almas de quienes me velan,
frutos ineludibles de siembras efímeras...


¿Y si acaso,
solo fuese el ocaso
de una pobre y mugrienta vela...
esperando, un soplo helado, que la duerma...?


Me desespera esta horrible espera,
sensaciones de hormigueo por mis sienes
y mariposas en mi estómago, en ensoñaciones placenteras...


Y yo.... que camino por esta senda,
donde piedras mas grandes que mis piernas,
obstruyen los dominios y veleidades
de este anodino escribiente y fracaso de poeta.