miércoles, 9 de noviembre de 2011

Embarcarme en su navío



Y vino a mí la imagen cálida de su abrazo 
a la par que dulces y deseados sueños  
que en tropel inundaron mi rostro de sonrisas,
al sentir la añorada sensación... 
de sus caricias en mi piel.

Y esta lejanía... que se me hace eterna, 
lejos de alejarme de este sueño  
me acercan aún más a ella,

queriendo no despertar para,
dormido, dejarme ir...
y embarcarme en este navío

de sueños y poemas...
y abrazarla... y ser feliz...
¡siempre junto con ella!