jueves, 20 de octubre de 2011

Abrazados, rodeados por el silencio


Imagen obtenida de Internet



Si alguna vez callé, no fue por no hacerme oír, 
fue por no romper esa magia
de saber que tú estabas junto a mí. 
Los dos callamos dejando a nuestras bocas
sellar ese silencio con un único beso...

Reposa hoy, torturado, el espíritu.
Silenciando lo que piensa, 
batallando en su infierno por lo que cree que calla.
Y ahí estás tú, silenciosa, callada y aparente 
mostrándome tu mejor sonrisa.

Después... nos olvidamos del infierno,

entrelazamos nuestros labios y proseguimos con el beso, 
los dos abrazados y rodeados tan solo por el silencio…