lunes, 30 de marzo de 2015

"Ser tú mismo" ser único, ¡ese es el asunto!




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Como movimiento de abanico, contigo
soy el trigo, meciéndose a favor del viento,
aguantando sin más tu ímpetu y tu castigo.
Fiel a mi destino, ser tu amor absoluto.

Soy la estela de algo intangible, prefijo
de algo imposible, exiguo, gris, como el luto.
Pasiones de almas torturadas, acertijo,
jeroglífico de un cuento frío y abyecto.

Cuerpo deshidratado, piel de orfebre, viejo
en la senda, un camino, un solo objeto,
ser tan fiero como un galgo tras un conejo.

Movimiento, abanico, trigo y lamento,
cuatro motivos para dar un buen consejo,
"ser tú mismo" ser único, ¡ese es el asunto!.



domingo, 29 de marzo de 2015

Me incitas lujuriosa, tu sexo "al dente"


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Te observo allí desnuda entre las sábanas,
tu mirada lasciva, tu cuerpo incitante,
tu sonrisa turbia y segura. Me adicionas,
me silbas, ordenas, me mandas a abrazarte.

Tiembla mi orgullo masculino, me adoctrinas,
pero no me importa, me estimula y me late
con rabia  el corazón,  desdicha, las ganas.

Ya sin tocarme una décima me adelanté
a recibir mi primer premio, tu baluarte,
delirante muestra de querer ser mi amante.

Me abres deliberadamente las sábanas,
me incitas lujuriosa, tu sexo "al dente"
y ese aroma ácido con el que me sugestionas,

me vuelve loco y hace que te posea ardiente.


Tiemblas, te enervas, te fundes con mi piel

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Mis manos son candela en tu cuerpo,
que modelan mis dedos como cincel
y que se insertan, locos en el tiempo,
al penetrar mi carne en ti como miel.

Te humedeces, gritas  y yo te esculpo
cada línea  no escrita, con mi pincel.
Te llamo, te beso y de ti me empapo.

Tu cuerpo se eleva, lo aprieto y aúpo
y me sumerjo en él como río fiel
que en cascadas de placer, arropo.

Tiemblas, te enervas, te fundes con mi piel,
ululo, hago ruido, chirrío, palpo
y después de fundirte, bebo tu hiel

y muero al cenit, bebiendo tu aguamiel.


sábado, 28 de marzo de 2015

Te arrebato, al ritmo lujurioso de mis besos



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Siento y oigo tus suspiros
mientras mi cuerpo
se aprovisiona de caricias
sobre tu piel caliente.

Te arropo jadeante
y me apropio de tus senos,
te arrebato,
al ritmo lujurioso de mis besos.

Me lanzo hambriento
por esos gemidos lascivos
lanzados a capricho por tu boca
¡hasta volverme loco de deseo
por penetrar en tu cuerpo!

Damos vueltas,
rodando sin despegarnos,
los cuerpos fundidos y sudorosos
batallando sin parar.
Hambrientos de pasión y de lujuria,
gritábamos los dos y llorábamos a la par.

El tiempo se hizo eterno
y aliado nuestro,
el reloj marcando las horas con su tic, tac…

Gozamos las horas como
si fuesen nuestra última noche,
una noche plena de goces y placeres
en placentera y divina libertad.




viernes, 27 de marzo de 2015

Con caricias de rubíes y esmeraldas la hice mía



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Pedí a la tarde que no oscureciera,
la rogué también porque no se perdiera,
para que el sol alumbrara sus pasos
hasta que mis brazos la envolvieran.

Sonreía al recibirme, feliz, radiante.
Con un apretado abrazo la recibí
y con caricias de rubíes y esmeraldas la hice mía.
Con avaricia y hambriento, la poseí.

En sus labios trémulos, murió mi beso.
En su cuerpo candente, renació mi alma.
Los dos fundidos salimos fortalecidos,
aunque ella al despertar... se fuese llorando.

Tras ella sin pensar, envié mis recuerdos,
plenos de vida y alegrías, vivencias de inviernos
se mezclaron caprichosos en sus cabellos

y los vistieron de luz, de sol y de primaveras.



jueves, 26 de marzo de 2015

Me busqué, sin encontrarme, en el pasado

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Entraste despacio en mi vida. Sin buscarte,
lentamente, cambiaste mi rumbo alocado,
yerto de estímulos, viviendo atormentado,
y con las carencias lógicas de un ausente.

Caminé  en tinieblas, abreviadamente,
me busqué sin encontrarme en el pasado
y me agarré a un clavo ardiendo, muy asustado,
enajenado de pavor y aplaudiéndote.

Sí, entraste en mi vida silenciosamente,
y te abrazaste con fuerza a mi denostado
y triste corazón desmembrado y latente.

Como la rosa que en invierno desnudó
por puro capricho su desnudez ardiente,
para gozo de quien solo fue un absurdo.



Quiero dejar mi sexo dentro al abrazarte


Quiero besarte, lamerte y gozarte,
ahogarme en tu cuerpo hasta la muerte.
Muerte disfrazada de placer, vente,
ven hacia mí, que quiero poseerte.

Quiero derramar de mi carne ardiente,
el flujo de la vida llameante, 
mientras dentro de ti mi sexo te posee
hasta lograr de placer enloquecerte.

Llama derramada sobre tu carne,
abrasándote ardorosa y danzante,
como se funde el dolor, tras saciar su hambre.

Quiero, sí, lo quiero todo, tenerte
bajo mi manto y con mis manos alzarte
hasta poseerte con dulzura y amor amándote.




miércoles, 25 de marzo de 2015

Más no puedo darte





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Me tiemblan los labios,
no sé qué decirte,
amigos y aliados,
más no puedo darte.

Los amores idos
sueños de la mente,
pesadillas, labios
no besados diste.

Y me fui a buscarte,
quieto, sin oídos,
caricias de amante.

Para regresarte,
sí, tal vez con miedos
o frío a perderte.




martes, 24 de marzo de 2015

Serás vida y sustento ante la muerte


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Me quedaré a esperarte eternamente,
entre llantos, suspiros y gemidos.
Serás vida y sustento ante la muerte,
olvidados de otros amores, sin ruidos.

Caminaré llamándote, caliente,
húmedos mis labios adormecidos,
recordando y alentando la muerte,
por esta desesperanza de miedos,

horrible desesperación llamante,
de sonidos sibilinos y odiados
bastión que no respeta, solo miente.

Ruidos misteriosos que son cálidos
suspiros, caricias que son calmante

y que marcharon vestidas de olvidos.



lunes, 23 de marzo de 2015

Refugio ardiente de nuestras dos almas


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Naciste en mí como un suspiro, una caricia enamorada,
un roce de unos labios apasionados que se hablan,
se miman, adoran, se abrazan y se aman.

Refugio ardiente de nuestras dos almas,
las dos fundidas entrelazadas en nuestra cama.
Te asiste a mí, a mis entrañas, ya no hay duda, amor,

nuestras vidas están unidas, en una sincera explosión de emociones, 
sentimientos y la pasión indeleble de la mutua sensación de ser uno cuando navegamos
rompiendo en gemidos y suspiros bajo las sábanas.

Morimos jadeando, el cuerpo del uno en el del otro,
cuando nos inhalamos con pasión nuestros gemidos.
Somos sobrevivientes al placer extremo, exhalando,

sin hablar, de cuánto amor sentimos y gozamos.