lunes, 10 de febrero de 2014

Al entrar tan dentro de ti, ya no soy yo… ¡soy tú!


Imagen obtenida de Internet

Y mi boca se fue saciando
con cada beso tuyo
y con cada gemido que ya era mío.
Pervirtiendo a tu boca hasta lo indecible
con cada aliento o suspiro mío.

Bebí de ti sin conseguir saciarme,
describiendo con mi lengua
lo sentido, lo latente y lo disfrutado,
sin dejar de besar, morder o lamer
cada milímetro de la piel de tu cuerpo.

Mi prisión fueron tus besos,
así como libertad y evasión sentí
en los jadeos que logré despertar en ti
robándotelos desde tan adentro.

No sabes amor cómo me llené de ti,
con cada orgasmo tuyo regalado
y de cada uno de tus suspiros lanzados
a mis labios o de los gemidos míos
que me bebí para no soltarlos y un día olvidarlos.

No, no lo sabes, mi amor, ni lo sabrás jamás
porque al entrar tan dentro de ti, ya no soy yo… ¡soy tú!






Cuando la eternidad se convierte en beso

Imagen obtenida de Internet

Cuando la eternidad se convierte en beso,
y ese beso es tan profundo
que se transforma en universo.
Sin duda, esa eternidad es AHORA
y el universo un instante que pide a gritos ¡ESPÉRAME!

Si supiera amor, que al dormirme,
en mi sueño, soñaría contigo,
me dormiría para no despertarme jamás
y para estar siempre soñando contigo.

Creería que estoy pegado a ti, 
como el suspiro de tu boca
lo está fundido a tus labios, mientras te llamo, 
ardiendo de deseo, cuerpo a cuerpo y piel con piel.

Unidos los dos en un haz de luz 
formando una eternidad y viajando juntos sin descanso, 
a galope de nuestras fantasías
sexuales y desbocadas fantásticas locuras.